Dulce Como Amélie - Capítulo 3.
Dulce Como Amélie Por: Dirk Kelly Capítulo 3: Las cosas que permanecen Aquella noche, Manhattan parecía guardar silencio únicamente para Lindsay. Desde la ventana de su habitación, la ciudad se extendía bajo un cielo oscuro y despejado, salpicado de luces que parecían pequeñas estrellas atrapadas entre los edificios. A lo lejos, los rascacielos dibujaban un horizonte imposible, solemne y hermoso, mientras el murmullo del tráfico llegaba amortiguado hasta la elegante casa de estilo American Gothic donde los Harrington vivían desde hacía algunos años. La residencia tenía algo de cuento antiguo. Ladrillos rojizos, tejados inclinados, ventanas altas con marcos blancos y pequeñas lámparas cálidas junto a la entrada. Los rosales trepaban por una de las fachadas y, en primavera, las flores parecían empeñadas en suavizar la severidad de aquella arquitectura. Lindsay había crecido allí. O, mejor dicho, había aprendido allí quién quería ser. A los veintiocho años, después de haber estudiad...