Entradas

La Ninfa y el Fauno de Ashwood - Capítulo 3.

Imagen
  La Ninfa y el Fauno de Ashwood Por: Dirk Kelly  Capítulo III –  El bosque susurra El retorno al campamento no fue una marcha ordinaria, sino un tránsito por un sendero que parecía exhalar vapores de deseo. El bosque, aquel muro de sombras esmeraldas que antes ofrecía un refugio sereno, vibraba ahora con una frecuencia distinta, un murmullo que no nacía del viento entre las frondas ni del agua que lamía las orillas del lago. Era un pulso vital, un latido que recorría la tierra húmeda y se filtraba por las plantas de los pies de nuestros protagonistas. Mientras tanto, en la soledad de su caseta de vigilancia, Clara habitaba un microcosmos de tecnología y anhelo. El crepitar del radio comunicador era la única música en aquel refugio de madera. — Aquí Base Principal, Clara, ¿me recibes? Todo tranquilo por el sector norte? —la voz que emanaba del aparato era profunda, una barítono que hacía vibrar los cristales y, con ellos, el pecho de la guardabosques. Clara acarició el ...

La Ninfa y el Fauno de Ashwood - Capítulo 2.

Imagen
La Ninfa y el Fauno de Ashwood Por: Dirk Kelly  Capítulo II –  La tienda en  el pueblo Al despuntar el alba de la jornada siguiente, el murmullo sagrado de la floresta se transmutó en el bullicio mundano del villorrio cercano. Los caballeros  Daniel y Marco encaminaron sus pasos por callejuelas empedradas que exhalaban una fragancia embriagadora de café recién molido y maderas besadas por la lluvia. Al fondo, como una joya de zafiro líquido, el lago de Ashwood centelleaba bajo el sol, guardando en sus profundidades secretos que solo los cuerpos audaces se atreverían a profanar. Sus pasos los condujeron a una mercería situada junto al muelle, un rincón atestado de colores estivales donde las cañas de pescar y las prendas de baño colgaban como promesas de un placer inminente. Fue allí donde sus ojos, siempre prestos al deleite de la forma, se toparon con una visión soberbia. Una mujer de fisonomía atlética , poseedora de unas curvas tan firmes que parecían desafiar ...