Claveles Salvajes - Capítulo 2.
Claveles Salvajes Por: Dirk Kelly Capítulo II – La mujer de la goleta negra Isla Meanguera del Golfo, junio de 1805. El alba rompía lenta sobre las aguas calmas del Golfo de Fonseca, pintando de oro los filos de la jungla espesa. Meanguera, pequeña joya isleña bajo dominio de la Corona Española, era desde hacía décadas un lugar de paso para corsarios, comerciantes de cacao, eclesiásticos y soldados de fortuna. En el corazón de esa isla, la humedad no solo calaba en los huesos, sino en la conciencia. Todo parecía fermentarse con lentitud: el ron, los secretos, el deseo. Aidan Wexford, noble exiliado, se hallaba en la cima del peñón de Santa Isabel, contemplando el horizonte. Sus botas polvorientas y su camisa aún manchada de mar eran el uniforme de un hombre que no pertenecía ni a la isla ni a su pasado. Detrás de él, Luca Van Der Veer trepaba la cuesta como una fiera en celo con músculos tallados en mármol vivo. —Milord... —dijo con tono burlón—. El vigía afirma que una gole...