Entradas

Bohemios - Capítulo 1.

Imagen
  Bohemios Por: Dirk Kelly  Capítulo 1: Frente al espejo Lizzette Clairbone se quedó quieta, como si el espejo del vestidor pudiera devolverle algo más que su reflejo. La luz tenue del almacén de lujo en la Quinta Avenida en Nueva York, acariciaba su piel con delicadeza, como si supiera que ella no quería ser vista del todo. Su blusa de gasa color marfil, con bordados florales y mangas acampanadas, caía sobre sus hombros como una promesa de libertad. El pantalón de lino, suelto y de tiro alto, abrazaba su cintura con la ternura que ella no se permitía. Era su estilo boho-chic, sí. Pero también era una armadura. Se tocó el cuello, donde colgaba un dije de amatista que había comprado en una feria artesanal de Brooklyn. Lo había elegido por intuición, como si esa piedra pudiera protegerla de algo que no sabía nombrar. Tal vez de sí misma. Diez años atrás, en 2012, había sido esa chica nerd que se escondía detrás de audífonos gigantes y camisetas de bandas indie. La que llorab...

La Ninfa y el Fauno de Ashwood - Capítulo 4.

Imagen
La Ninfa y el Fauno de Ashwood Por: Dirk Kelly  Capítulo IV –   El regreso de la Guardabosques El aire de la floresta se volvió de una densidad casi sólida, como si cada sombra ocultara un suspiro y cada hoja fuera el testigo mudo de una transgresión inminente. Marco , poseído por una lujuria que ya no conocía frenos ni decoro, comenzó a despojarse de sus vestiduras frente a la pareja de titanes. Sus ropajes cayeron al musgo con la ligereza de las inhibiciones perdidas, revelando su anatomía atlética , tallada en el rigor del hierro y el sudor. Daniel observaba la escena con una mezcla de asombro y turbación, sintiendo cómo la sangre galopaba hacia sus partes bajas, provocando una prominente erección que tensaba sus pantalones de hidalgo moderno. Marco, ya desnudo y vibrante, solo con sus calcetines y botines puestos, avanzó hacia el claro, convencido de que la sonrisa de la mujer era el salvoconducto hacia un paraíso de placer carnal. Allí estaban ellos, tal como las leyend...